La vida tiene cosas extrañas… Como que yo haya decidido empezar sesiones de endermologie para verme más “apuesta”. O más “angosta”. Sí, a mi me gusta todo lo que haga que me vea mejor, pero eso de sentirme un poco “barbie” probando actividades tan “modernosas” no es lo que más me seduce… En fin, que una clienta del negocio me habló maravillas y que “te va a ayudar a bajar esos kilitos demás - ¡¿kilitos?! si son como 10! -, bla, bla, bla”… y me dejé tentar. Y así fue como conocí a Marta. Marta es una mujer en sus cincuentas, flaca – obesa recuperada según ella, comentario al margen: le pregunté cuánto bajó y me dijo “8 kilos”!!!!! WTF!- y me entregué…
La primera sesión me dio unas indicaciones imposibles de cumplir (para mí): que no tome más jugo, ni gasesosa light, ni yogur, ni leche, ni galletitas, ni verduras, ni frutas, y muchos “ni” más… Sintetizando, que me olvide de todo! Que en vez de bizcochitos coma pedacitos de milanesa rebozada con quaker cortada en cuadraditos…. Y no sé cuántas “barbaridades” más.
Marta… yo te dije que quería estar un poco más flaca, no convertirme en Dotto Model, Marta! El transcurso de los masajitos con el aparato estuvo bueno, como que un poco me relajé y me olvidé de esa bruja, hasta que finalizó mi turno y me despedí. Como saludo final Marta me auguró que seguramente bajaría 2 kg si hacía la dieta esa que ella misma me había dado (y que yo nunca pensé hacer). Beso, beso y hasta la semana que viene!
La semana que viene fue ayer. Y lo primero que hizo Marta fue pesarme! Qué desubicada Marta! Me diste un horario a las 14.15 cuando acababa de almorzar, Marta! La balanza, tuvo la desastrosa idea de decirle que yo sólo había bajado 700 gramos! Ahí ardió Troya y Marta me retó un buen rato. Yo traté de defenderme pero los argumentos de Marta resultaron irrefutables, porque Marta no se equivoca! Y como dice Ernestina Pais, “nunca discutas desnuda”, y como estar en malla y medias de nylon es casi lo mismo, me llamé al más sepulcral de los silencios! Después de que Marta se desahogó broncas acumuladas por los siglos de los siglos, intenté alegar una muy refutable defensa… para qué!, De repente me convertí en una niña de 6 años tratando de justificar ante su mamá por qué se había portado mal en la escuela! Me ganó, me di por vencida, claudiqué y le juré a Marta que sería una nena más buena la próxima vez!
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Desde ayer me lo paso tomando agua… Y puteando, claro…
Lo que no entiendo es por qué yo le pago, si hay otra gente que puede hacerme sentir mal gratis!
Marta, que te recontra, Marta…
PD: Mañana aniversario número 9 con Lucho, una vida. Y quiero más. Y muchas promesas de ambas partes para el 2009…
PD2: Madre agradecida por comentarios de ciberamigas. Hija también.