EN BLANCO Y NEGRO
Hay algunas personas, como yo, que no conocemos de grises y usamos los matices sólo para pasar del blanco al negro. En mi caso y por alguna causa de momento desconocida, me coloco siempre en el lugar de los extremos.
La práctica, repetidas veces intenta convencerme de la comodidad de los intermedios, pero es en vano, poco tardo en inclinar nuevamente la balanza.
Si me pongo a analizar, tal vez llegue a la conclusión de que se trata de una conducta – por lo menos – ansiosa, pero no me parece imperioso conocer el motivo. Lo que es, es, y hay que ver qué hago yo con eso.
Con los años he llegado a conocerme. Y me doy cuenta de que cuando tengo una conducta tendiente a los excesos (legales, of course) es para contrarrestar algunos defectos (carencias) y así mantenerme en equilibrio.
Anteriormente, en distintos comments y posts, dije que no me llevo bien con el bajón. Cuando una situación me lastima, lo más probable es que intente llenarme de otras actividades que me dan placer y así no lamerme la propia herida. Quizás porque no tengo tolerancia al dolor, es que casi no quiero / puedo tomar contacto con la tristeza.
A pesar de una sólida firmeza en mi carácter – en algunos aspectos – también debo hacerme cargo de mi costado más “pink”. Soy vulnerable al buen trato! Y haciendo honores a un temperamento que pondera los opuestos, me irrita profundamente el maltrato, la falta de respeto, y las agresiones escondidas en frases de afecto – éstas especialmente –. Me vuelvo irritable, fría y distante.
Por eso, y para ir concluyendo, tengan por seguro que cuando quiero lo hago al “límite” y poniendo todo el corazón. Nunca me guardo nada para después!




