MUCHAS ANA EN MÍ
El día de ayer, especialmente en la tarde, estuve muy complicada con el trabajo… Tanto, que no pude disponerme a escribir. Ni siquiera unas pocas líneas como para desearle públicamente a COCO – mi COCO – un FELIZ DÍA DEL ANIMAL!. Él lo festejó en grande, durmió como siempre la mayor parte del día, jugó, ladró, comió, es decir, todas las actividades que más disfruta. Es increíble como poco a poco se va despojando de sus buenas costumbres, las pocas que tenía, y con la misma rapidez se hace dueño de otras menos encantadoras… Pero bueno, está en la etapa de aprendizaje y todavía pongo un par de fichas en que puede evolucionar. Igual, me llena de ternura… Cuando llego a casa y veo esa bolita blanca de ojitos mirones, a 10 cm del piso con su colita moviéndose de un lado a otro, y al alzarlo no para de darme mojados besitos de bienvenida, me muero de amor… Y recargo las pilas otra vez, para juntar todo lo que él todavía no sabe hacer en su lugar!
A lo nuestro… estos días estuve pensando sobre qué postear. Hay días en los que me meto para adentro y no puedo escribir sobre lo que me pasa…O al menos no con claridad, entonces elijo el silencio… O comentar sobre temas menos personales…
He pensado últimamente que yo no soy una sola Ana, sino muchas. Todas conviven en una sola que las sintetiza, las resume y las ordena. Algunos días una de ellas es preponderante sobre todas las demás, que acatan los designios de la dominante y guardan un lugar más rezagado. Y así soy yo, a veces soñadora, dulce, generosa, optimista, razonable, independiente y otras menos felices, soy terrenal, antipática, omnipotente, egoísta, irracional y hasta apocalíptica… Soy todas las que soy, y soy una sola, que es la que elijo ser...
Siempre intento mirar hacia adelante aunque a veces el destino se empaca en hacer mella sobre mi ánimo, que por momentos precario, se deja seducir. Pese a todo, habitualmente después de una caída, me sacudo la tierra de las rodillas y sigo caminando. Aunque me fastidio y me doy cuenta de que mis pasos ya se sienten más cansados y abatidos. Pero resisto. Pero resurjo. Pero renazco. Siempre. Elijo quedarme con lo mejor que la vida me da, aunque a veces me resulte avara y desagradecida… Habitualmente el saldo es positivo y cuando me da demás, tampoco me pide el vuelto.


