SEMANA SANTA... PARTE 1
Hace muchos días que no escribo nada. No ha sucedido algo en particular que justifique la ausencia de mi propio ciberespacio, o al menos, no más que mi falta de “entusiasmo” (¿?). En fin, que aquí estoy again, haciéndome cargo de este hijo que decidí parir yo sola, y que en este momento reclama mi atención. Intentaré postear con mayor frecuencia, porque de alguna forma siento que es la manera de acortar distancias y de sentirme siempre cerca.
Mi Semana Santa:
La Semana Santa transcurrió con tranquilidad y alegría. He aquí un breve resumen:
El martes – Santo – fui a ver a mi ahijadito (el último que estrené), el peque de 3 meses, le di la mamadera – con un poco de pesar al principio por pánico a que se ahogue (sentimiento habitual en algunas mujeres que todavía no somos madres), pero confiadamente después cuando vi que después de todo no lo hacía tan mal! –. Lo acaricié, lo miré, le hice upa, lo acuné, lo hice dormir, en fin, me lo disfruté todo. Tomé unos mates con su mamá, y como a las 6 tuve que partir para hacer el service de aceite del Fiat ya que lo había hecho por última vez, varios miles de km atrás.
El miércoles trabajé de 6 a 14. Al terminar mi jornada laboral partí para Rosario, en remis (compartido, of course!). Tenía turno con el endocrinólogo quien me felicitó porque perdí 2 kg. Y bueno… algo es algo! Al terminar la consulta médica, partí para lo de Flor. Habíamos acordado unos mates para las 17.30. Llegué bastante puntual si tengo en cuenta que le di la dirección incorrecta al chofer del taxi, por lo que me dejó a varias cuadras de distancia. Desde que llegué al departamento, cargué a Agustina en brazos, que con una semana de vida se portó como una señorita hecha y derecha. Increíble. Una maravilla. Toda perfecta por donde se la mire, sus manitos, sus pies, su naricita, su pelo, sus ojitos… Toda ternura y placidez. Su carita mostraba relajación absoluta, no parecía para nada incómoda de haber dejado la casita calentita de su mamá, para llegar a un mundo donde no puede desenvolverse con la independencia con la que lo hacía en la panza! Si la pequeña no empieza a llorar un poco y a portarse mal, esta madre es candidata a tener tantos hijos como Maru Botana.
De lo de Flor, partí caminando al consultorio de Balbi. No sé cuántas cuadras fueron en total pero sí sé que me llevó cerca de una hora! Mi viaje a Rosario había resultado una perfecta excusa para conocer uno de los lugares donde trabaja mi hermanita. Nos tomamos unos mates con ella y después se sumó Mauro (compañero de trabajo de Bal), y su novia que acababa de llegar. Nos vimos por primera vez en esa oportunidad pero a los 15 minutos me pareció que los conocía desde hacía mucho tiempo. Más tarde, nos fuimos a cenar a “Los silos” a la orilla del río, donde nos encontramos con Juan que estaba más que dispuesto a compartir una picada ostentosa con nosotros. Cuando nos acomodábamos para pedir una tarta toffi para el postre y zambullirnos en mi pecado capital favorito – la gula –, nos sorprendió una tormenta que se desató en segundos. El agua nos obligó a levantar campamento. Una vez “at home”, nos recuperamos con un matecocido caliente y un alfajor fantoche que nos levantó el ánimo y la glucosa. Cerca de la 1 AM nos fuimos a acostar. Como cuando era soltera allá lejos y hace tiempo, volví a compartir la habitación con mis hermanos, aunque esta vez lo viví más como un pijama party!
Continuará (queda la descripción de: Jueves Santo, Viernes Santo, Sábado Santo, Domingo de Pascuas y Lunes feriado!). Y bueno, me querían de vuelta, aquí estoy, volví con todo!

