PEQUEÑO DEMONIO
Hoy amanecí a las 6.30, como de costumbre. La llegada de COCO a la casa, hizo algunas modificaciones en mis hábitos diarios… Una de ellas, es que ahora me levanto más temprano. Cada una de las actividades que desarrollo entre las 6.30 y 7.20 (levantarme, lavarme los dientes, vestirme, preparar la comida de COCO, etc.) debe estar perfectamente cronometrada, y comenzar a horario, a fin de salir puntual y no llegar tarde a la empresa. Pero hoy COCO resolvió que no, que ya era hora de romper la armonía y la rutina del hogar.
A penas sonó el despertador empezó a llorar... Lo levanté de su cajita amarilla ubicada al pie de la cama, y lo llevé al baño… Como tenemos las piezas alfombradas, es necesario que se acostumbre a hacer pipí (y lo otro también) en el único lugar de la planta alta que tiene piso de mosaico. Mientras yo me aseaba, el se encargó de tomar el tupper donde le ponemos agua, y desparramar todo su contenido. No sólo me mojé las medias, sino que tuve que secar lo que me fue posible con una toalla. Y después debí avisarle a Lucho que todas las marcas en la alfombra no eran lo que parecían, para que no se “asuste” (y sobre todo no lo mate!). Después y con unos minutos menos de tiempo a favor, lo llevé otra vez a su cajita, a posteriori de un platito de Eukanuba, para que la panza llena le favoreciera el sueño. Pero no. Empezó a ladrar y rascar la puerta de la habitación, aspirando sin éxito a provocar mi calma matutina.
A medida que iba cumpliendo con todos los rituales mañaneros, trataba de jugarle un poco, pero él estaba enloquecido mordiendo todo lo que estaba su alcance, mis medias, mis botas, mi pijama, las cintas del almohadón de la silla, las pantuflas, una toalla, en fin… Cuando yo ya estaba lista para salir, volví a ponerlo en su “cucha” – again – le di un besito, y lo despedí hasta la tarde. Desde el otro lado se lo escuchaba quejarse, cada vez más fuerte a pesar de los “No” firmes y secos, que pronunciaba Lu todavía medio dormido. Lo último que escuché fue un ruido sordo de la puerta del baño (portazo!) por lo que sospecho que Lucho tuvo menos paciencia que yo y puso al cachorrito en penitencia… o al menos incomunicado! Je!
Ah… por último adjunto una foto de COQUI en su primer baño. Quedaba tan pero tan gracioso con sus pelitos mojados! Terminó hecho una lauchita que no valía nada, hasta daban ganas de escurrirlo como a una ballerina! La verdad estoy esperando que pasen los 7 días reglamentarios para repetir el ritual otra vez y divertirme tanto como ésta!


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